Oye, Israel: El Eterno nuestro Elohim, El Eterno uno es. Y Amarás al Eterno nuestro Elohim con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu fuerza. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón: Y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.

Deuteronomio 6:4 y Marcos 12:29

Consejos para un Discípulo



COMO UN PADRE CON SU HIJO (A), COMO UN MAESTRO CON SU DISCÍPULO (A), COMO UN HERMANO CON SU HERMANO (A), COMO UN SIERVO A OTRO SIERVO (A)

Eres un (a) especial siervo (a) del Altísimo. Él te va a dar muchas cosas buenas en gran manera, pero te está preparando para recibirlas. Todo lo que te pasa no se le ha salido de Sus manos; más bien está esperando tu reacción en la dirección correcta. Recuerda que las rosas son hermosas pero tienen espinas; el oro aunque hermoso hay que quitarle la escoria con fuego... Y todo lo bueno cuesta mucho, pero vale la pena.
Sólo los instrumentos idóneos son probados, y muy fuertemente; créeme que tus tribulaciones tendrán recompensa, y muy grande, porque no dudo que El Eterno tiene grandes propósitos con tu vida; por ello debes ser probado.

Aunque no veas resultados en el tiempo en que los esperas, sin duda El Eterno ha escuchado tus oraciones y te está respondiendo; sólo que con alguna frecuencia la respuesta es "no" o "espera porque tengo algo mejor para ti, pero en mi tiempo", aunque también puede ser "sí", sólo que a veces no nos damos cuenta.
No importa si en algún momento eres defraudado (a); todo ello será compensado enormemente en la vida eterna.
Ya que emprendiste este camino, te podrás dar cuenta que a veces hay que sufrir más que antes, pero ello no significa que El Eterno te ha olvidado.
En la medida en que camines más firmemente en la dirección de la Luz Celestial, te vas quedando más solo (a).

Siempre escoge lo bueno, independientemente del precio que tengas que pagar; El Eterno en ningún caso va a permitir que seas avergonzado (a) en público ni en privado.
Tus lágrimas son contadas en el Trono de Gloria, como lo son todas las lágrimas de los justos.
Aprende a esperar; la paciencia es una virtud que sólo manejan bien los sabios.
No juzgues apresuradamente y menos con ira; la ira enceguece y entorpece tu camino hacia la plenitud. Sé benévolo, porque de la forma que juzgas serás juzgado.
Nunca busques vengarte, aunque hayas sido ofendido o defraudado; El Eterno siempre se va a encargar de poner las cosas en su lugar.

Deja siempre que tu maestro (quien se debe preocupar por tu crecimiento espiritual sin esperar recompensa), el que quieras que sea, te ayude a encaminar tus pasos; nunca lo vas a lamentar.
Respeta en todo momento a tus mayores, no importa quiénes sean. Sobre todo respeta a tus padres; ellos no tienen que ganarse tu respeto, pues nuestro Padre que está en los Cielos nos lo ha ordenado y eso es suficiente para que obedezcas.
No te dé miedo ni vergüenza postrarte ante El Eterno; cuando más pequeño (a) pareces, es cuando tu estatura espiritual es mayor.

Ora mucho, aunque sea en pocas palabras, y mucho mejor si es en secreto.
Responde siempre bien, aunque los demás te hagan mal; no permitas que tu mala inclinación te gane la partida. Si te controlas estás mostrando madurez.
El Eterno siempre te va a poner a alguien en el camino para que le ayudes; no desperdicies esa gran oportunidad de servirle a Él.
Déjate arropar por los brazos amorosos del Todopoderoso, y de esta forma vas a permitir que tu alma encuentre descanso.
No te angusties cuando no todo sale bien; por alguna razón las cosas salen como salen, pero todo es para tu bien.

Alégrate por el futuro, que es el que trae las promesas que nos ha regalado El Eterno, porque ellas siempre se cumplen.
No dejes de darle gracias al Rey de reyes, porque te lo ha dado todo, hasta el aire que respiras.
No procures que los demás te vean actuar como un siervo (a) piadoso (a); más bien procura que los demás vean actuar a El Eterno en tu vida y de todas formas serás y te verán como un siervo (a) piadoso (a).
Busca siempre la Luz para que tú puedas ser luz a los demás.
Recuerda siempre que esta edad presente, o sea lo que estamos viviendo, no es el fin sino el camino; y ten presente que aunque el final es glorioso, el camino puede estar lleno de obstáculos y dificultades; pero fuiste diseñado (a) para triunfar.
No permitas que la tristeza se apodere de tu vida; si lloras, que preferiblemente tus lágrimas sean de alegría... aunque la tristeza también puede estar presente; entonces desahógate con el Creador del Universo.

No olvides que los honores en este mundo son vanos; nunca los busques... igual El Eterno te exaltará cuando Él lo estime conveniente. No obstante, respeta a quienes tienen más dinero que tú, o su posición es mayor que la tuya en la sociedad, en una empresa o en cualquier otra parte.
Cada día trae cosas para aprender; no deseches ni aún lo que aparentemente parece más pequeño.
Ten siempre presente que las leyes de El Eterno son perfectas y que son muy diferentes de las nuestras.

El Eterno te puso en un lugar; por algo entonces estás allí... puede ser que después te ponga en otra parte.
No siempre el amor es correspondido por los seres humanos, pero El Eterno te ama más que cualquier persona en el mundo.
Nunca olvides lo que te hace crecer como persona, para magnificarlo en tu vida y que los demás tomen tu ejemplo.

Que hablen más tus obras que tus palabras; por ello, cuida de andar con las personas correctas, en los lugares correctos. Pero cuando hables, que tus palabras sean siempre para edificar y no para destruir.

Y no olvides que eres muy especial porque eres imagen y semejanza del Creador. Él te hizo único e irrepetible.

Por. Heriberto García o.

2 comentarios:

Unknown dijo...

Excelente muchas gracias.

Bajo Tu Nube dijo...

Gracias por tu comentario.