COMO UN PADRE
CON SU HIJO (A), COMO UN MAESTRO CON SU DISCÍPULO (A), COMO UN HERMANO CON SU
HERMANO (A), COMO UN SIERVO A OTRO SIERVO (A)
Eres un (a) especial siervo (a) del Altísimo. Él te va a dar muchas
cosas buenas en gran manera, pero te está preparando para recibirlas. Todo lo
que te pasa no se le ha salido de Sus manos; más bien está esperando tu
reacción en la dirección correcta. Recuerda que las rosas son hermosas pero
tienen espinas; el oro aunque hermoso hay que quitarle la escoria con fuego... Y
todo lo bueno cuesta mucho, pero vale la pena.
Sólo los instrumentos idóneos son probados, y muy fuertemente; créeme
que tus tribulaciones tendrán recompensa, y muy grande, porque no dudo que El
Eterno tiene grandes propósitos con tu vida; por ello debes ser probado.
Aunque no veas resultados en el tiempo en que los esperas, sin duda El
Eterno ha escuchado tus oraciones y te está respondiendo; sólo que con alguna
frecuencia la respuesta es "no" o "espera porque tengo algo
mejor para ti, pero en mi tiempo", aunque también puede ser
"sí", sólo que a veces no nos damos cuenta.
No importa si en algún momento eres defraudado (a); todo ello será
compensado enormemente en la vida eterna.
Ya que emprendiste este camino, te podrás dar cuenta que a veces hay que
sufrir más que antes, pero ello no significa que El Eterno te ha olvidado.
En la medida en que camines más firmemente en la dirección de la Luz
Celestial, te vas quedando más solo (a).
Siempre escoge lo bueno, independientemente del precio que tengas que
pagar; El Eterno en ningún caso va a permitir que seas avergonzado (a) en
público ni en privado.
Tus lágrimas son contadas en el Trono de Gloria, como lo son todas las
lágrimas de los justos.
Aprende a esperar; la paciencia es una virtud que sólo manejan bien los
sabios.
No juzgues apresuradamente y menos con ira; la ira enceguece y entorpece
tu camino hacia la plenitud. Sé benévolo, porque de la forma que juzgas serás
juzgado.
Nunca busques vengarte, aunque hayas sido ofendido o defraudado; El
Eterno siempre se va a encargar de poner las cosas en su lugar.
Deja siempre que tu maestro (quien se debe preocupar por tu crecimiento
espiritual sin esperar recompensa), el que quieras que sea, te ayude a
encaminar tus pasos; nunca lo vas a lamentar.
Respeta en todo momento a tus mayores, no importa quiénes sean. Sobre
todo respeta a tus padres; ellos no tienen que ganarse tu respeto, pues nuestro
Padre que está en los Cielos nos lo ha ordenado y eso es suficiente para que
obedezcas.
No te dé miedo ni vergüenza postrarte ante El Eterno; cuando más pequeño
(a) pareces, es cuando tu estatura espiritual es mayor.
Ora mucho, aunque sea en pocas palabras, y mucho mejor si es en secreto.
Responde siempre bien, aunque los demás te hagan mal; no permitas que tu
mala inclinación te gane la partida. Si te controlas estás mostrando madurez.
El Eterno siempre te va a poner a alguien en el camino para que le
ayudes; no desperdicies esa gran oportunidad de servirle a Él.
Déjate arropar por los brazos amorosos del Todopoderoso, y de esta forma
vas a permitir que tu alma encuentre descanso.
No te angusties cuando no todo sale bien; por alguna razón las cosas
salen como salen, pero todo es para tu bien.
Alégrate por el futuro, que es el que trae las promesas que nos ha
regalado El Eterno, porque ellas siempre se cumplen.
No dejes de darle gracias al Rey de reyes, porque te lo ha dado todo,
hasta el aire que respiras.
No procures que los demás te vean actuar como un siervo (a) piadoso (a);
más bien procura que los demás vean actuar a El Eterno en tu vida y de todas
formas serás y te verán como un siervo (a) piadoso (a).
Busca siempre la Luz para que tú puedas ser luz a los demás.
Recuerda siempre que esta edad presente, o sea lo que estamos viviendo,
no es el fin sino el camino; y ten presente que aunque el final es glorioso, el
camino puede estar lleno de obstáculos y dificultades; pero fuiste diseñado (a)
para triunfar.
No permitas que la tristeza se apodere de tu vida; si lloras, que
preferiblemente tus lágrimas sean de alegría... aunque la tristeza también
puede estar presente; entonces desahógate con el Creador del Universo.
No olvides que los honores en este mundo son vanos; nunca los busques...
igual El Eterno te exaltará cuando Él lo estime conveniente. No obstante,
respeta a quienes tienen más dinero que tú, o su posición es mayor que la tuya
en la sociedad, en una empresa o en cualquier otra parte.
Cada día trae cosas para aprender; no deseches ni aún lo que
aparentemente parece más pequeño.
Ten siempre presente que las leyes de El Eterno son perfectas y que son
muy diferentes de las nuestras.
El Eterno te puso en un lugar; por algo entonces estás allí... puede ser
que después te ponga en otra parte.
No siempre el amor es correspondido por los seres humanos, pero El
Eterno te ama más que cualquier persona en el mundo.
Nunca olvides lo que te hace crecer como persona, para magnificarlo en
tu vida y que los demás tomen tu ejemplo.
Que hablen más tus obras que tus palabras; por ello, cuida de andar con
las personas correctas, en los lugares correctos. Pero cuando hables, que tus
palabras sean siempre para edificar y no para destruir.
Y no olvides que eres muy especial porque eres imagen y semejanza del
Creador. Él te hizo único e irrepetible.
Por. Heriberto García o.





