Oye, Israel: El Eterno nuestro Elohim, El Eterno uno es. Y Amarás al Eterno nuestro Elohim con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu fuerza. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón: Y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.

Deuteronomio 6:4 y Marcos 12:29

El perro, una comparación de fe con la mujer cananea


Esta mujer incansable y llena de fe, recibe su recompensa, a pesar de pertenecer a un pueblo pagano en el que no se servía al Elohim verdadero, ella es la Mujer Cananea, que algunos conocen como la mujer de Sirofenicia, su historia se encuentra consignada por dos discípulos de Yeshua Marcos 7:24-30 y Mateo 15:21-28, aquí se explicará la expresión, "No está permitido tomar el pan de los hijos y echarlo a los perros". Con la ayuda del Eterno se brinda la explicación emanada directamente de los textos sagrados.

La mujer sirofenicia, merece ser recordada por su insistencia, por su valentía en medio de la dificultad, quien no se quedó callada y alego por su causa en favor de su hija; pero más allá de esto nos enseña, que el Eterno quiere redimir a todos los seres humanos que se acercan a EL, que encontrarse con el Mesías nos cambia la vida, y finalmente que la redención está a la puerta de quien desee tomar del pan de los hijos, que aun de la migajas seremos rescatados de nuestra vana manera de vivir.

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